Boxeo

Boxeo  La primera pelea de boxeo de que se tiene noticia en Yucatán se efectuó en Mérida en 1904 (según una investigación del señor Antonio Barallobre) con guantes de entrenamiento. Se trataba de una exhibición entre dos pugilistas que efectuaban una gira por el país, Salvador Esperón de la Flor y Francisco Barrios. No se registra quién fue el vencedor de la pelea, aunque sí se menciona que fue programada a 15 asaltos en una función mixta, pues también hubo una confrontación de lucha. El réferi de la pelea fue José Dolores Canto y el tomador de tiempo, Jacinto Zapata.

El auge del boxeo en Yucatán se dio en 1925, cuando nació la primera Comisión de Boxeo, presidida por Jaime Fernández. En 1926 lo sustituyó en el cargo Rafael Chami Villamil, hasta 1934, cuando lo retomó Fernández. En 1935 fue designado presidente el profesor Alejandro Aguilar Rosas; en 1936, el Dr. Próspero Martínez Carrillo; en 1937, repitió Rafael Chami y en 1938 Eduardo Alfaro, quien ocupó el cargo hasta 1941 cuando fue designado José «Bigotes» Urzaiz Jiménez. En 1946 el Profr. Ernesto «Xándara» Pacheco y, en dos períodos, Miguel Ángel Vega.

Los reglamentos no eran lo suficientemente adecuados para la protección de los peleadores. Los promotores tenían bastante injerencia en los asuntos de la Comisión. En la década de los sesenta se actualizaron los reglamentos cuando era presidente de la Comisión de Boxeo Mario Martínez Campos, pero su antecesor, José María Escalante Marín, había establecido ya bases sólidas para esa reorganización. Con esas bases, la Comisión de Boxeo de Mérida obtuvo reconocimiento a nivel nacional.

Los presidentes posteriores fueron el Dr. Joaquín Jiménez Trava, el Ing. Alfonso Hiram García Acosta, el Lic. Alfonso Rosado Castro, nuevamente José Ma. Escalante Marín, el Dr. Ariel Bastarrachea Burgos y, en 1991, Víctor Salomón Lixa, con quien se dio una nueva actualización del reglamento, Hugo Peniche Barrera y José Manzur Argüelles.

Miembros de la Comisión de Boxeo de Mérida han actuado como jueces a escala internacional en combates de campeonato mundial, entre ellos José Ma. Escalante Marín, Joaquín Jiménez Trava, Mario Martínez Campos, Jorge Omar Fajardo Pérez, Hugo Peniche Barrera y Jesús Erosa, quien también ha fungido como árbitro, como hizo anteriormente Juan Miranda. Desde 1989, la Comisión de Box de Yucatán estableció el 30 de noviembre como Día del Boxeador por primera vez a escala nacional y tal vez mundial.

La primera época. Como se ha asentado, fue en la década de los años veinte cuando se popularizó este deporte en Yucatán. Desde aquellos años los programas de boxeo se escenificaron en el Circo Teatro Yucateco que, además de presentar circos, también celebraba actividades de tipo taurino y de teatro. Con su armazón de vigas de acero y techo de láminas, el inmueble de la 57 con 68, a media cuadra de Santiago, fue el primer hogar del boxeo yucateco. Ahí se instaló el gimnasio y numeroso público acudía para ver a los pugilistas en su etapa de preparación. Al ser demolido este local, se utilizaron otras arenas y estadios para continuar con este deporte. Entre los principales sitios hay que contar el Club de Amigos, la Arena Baratilleros, la Sala de Fiestas Montejo, el Deportivo San Juan, la Plaza de Toros Mérida, el Parque Santa Clara y en la actualidad, el Polifórum Zamná. Durante diversas épocas, para promover el boxeo amateur, también se utilizaron los estacionamientos de las dos televisoras de Mérida.

En la década de los veinte surgieron peleadores yucatecos como Eduardo Alfaro Góngora, quien después de sus años de boxeador fue promotor, manejador, enfermero y corresponsal de boxeo de un diario capitalino. Fue considerado como un valiente del cuadrilátero. Otros fueron Santiago «Battling» Sánchez; el folclórico José Pablo «Happy» García, famoso por su resistencia; Luis Nájera Martínez, capitalino avecindado en Yucatán que llegó a ser campeón gallo del estado; Eloy Chávez; el cubano Ramón «Caoba» Pérez, también avecindado en el estado; Alfredo Solís Maldonado, conocido como «El León de la Cervecería»; Joe Ruz, apodado también «Águila de la Cervecería» y Hernán Palomo, quien peleó en La Habana y llegó a ser campeón del sur de Estados Unidos. En la década de los treinta hubo una nueva explosión de boxeadores yucatecos de calidad, como Braulio Duarte, monarca estatal; Eduardo Escalante, Román Chávez, Julio César Jiménez, apodado «El Schmelling», quien logró fama nacional al coronarse campeón de peso ligero nacional y posteriormente se convirtió en el primer pugilista yucateco, hasta ahora el único, que encabezó una función de boxeo en el célebre Madison Square Garden de Nueva York. Julio César, con su quijada «de acero», era un gran atractivo donde se presentaba. Finalmente, Juan «Panadero» Rivero y Remigio Canto, conocido como el «Kid Remy» o «Babe de Yucatán».

Primer campeón nacional. En la década de los cuarenta surgió en el boxeo local el zurdo santiaguero Raúl Solís quien, con el tiempo, se convertiría en el primer campeón nacional de peso mosca oriundo de Yucatán.

También surgieron un moreno progreseño llamado «Black Bill» o «el Torbellino Maya», que fue muy taquillero; el esgrimista Manolo Aguilar llegó a campeón estatal de peso pluma; Antonio «Zorrito» Franco, también monarca; Hernán «Zurdo» González, campeón estatal de peso ligero, quien de un solo puñetazo puso a dormir una noche a Memo Valero (que fue campeón nacional); otro progreseño, Beto Carbajal, llegó a campeón estatal ligero; Víctor Manuel Quijano, monarca pluma del país que sostuvo un par de peleas con el entonces campeón mundial Davey Moore y en la primera le dio gran batalla (Moore perdió después frente al cubano Ultiminio Ramos, quien le arrebató el título y la vida). También apareció en el entorno local el cubano Jorge Lazo, quien protagonizó una inusual pelea cuando le disputó al campechano Myke Ruby el título gallo del estado de Yucatán. Cubano y campechano, ¡ninguno yucateco!

La década de los cincuenta fue desangelada, pues no surgieron valores. El más destacado fue el campeón gallo estatal, Mike Hernández, quien sostuvo un combate con el afamado púgil capitalino Raúl «Ratón» Macías y fue noqueado. Los otros que se pueden mencionar son Ramón Cruz, Lázaro Uribe, el «Borrachito» Morales, quien se enfrentó en Estados Unidos al campeón mundial Willie Pep y terminó ciego. Finalmente, Herculano «Mudito» Jiménez, Luis «Bombero» López y Joe Corzo. En la década de los sesenta sólo hay que consignar al recio pegador Silvio «Chamaco» Ortiz, Luis «Tony» Quijano, Adriano Mendicuti y Joe Camargo, quienes lograron cetros estatales, y Pastor Medina y José Luis «Chamaco» Cetina.

Campeonatos mundiales. En la década de los setenta el boxeo yucateco alcanzó su más alta cima con la figura de Miguel Canto Solís, el pequeño maestro de la colonia Industrial que dio al terruño su primera corona mundial de boxeo, misma que defendió venturosamente en 14 oportunidades y la perdió en la decimoquinta, para implantar un nuevo récord en la categoría de las 112 libras. Asimismo, se perpetuaron las hazañas de Guty Espadas, Freddie Castillo, Lupe Madera y Juan Herrera, quienes a su vez lograron ceñirse sendas fajas ecuménicas.

También a nivel nacional, el boxeo yucateco cosechó lauros al sumarse a los tres campeones nacionales del pasado —Raúl Solís, Julio César Jiménez y Víctor Manuel Quijano— los nombres de Miguel Canto, Magallo Lozada, José Medina, José Baquedano, Ricardo «Leoncito» Peralta, Jorge Cano y Antonio «Chino» Benítez.

Fue la época de grandes llenos para presenciar los programas boxísticos, incluyendo entradas de más de 10,000 personas en el estadio Carta Clara. Había en todo el estadio una gran efervescencia por el boxeo. Y también surgieron otras figuras que no alcanzaron el estrellato, pero que le dieron a esos años el calificativo de la mejor época del boxeo local.

La primera pelea de campeonato nacional que se efectuó en Yucatán, luego de varios intentos por montar un programa de esa magnitud, fue el 22 de enero de 1972 cuando la mancuerna empresarial integrada por Alberto Eljure Cejín y Gonzalo «Fayo» Solís Domínguez, logró cristalizar aquel bello sueño. Miguel Canto le arrebató el trono a Rocky García en la Plaza de Toros Mérida, para coronarse nuevo soberano de peso mosca de la República. El resurgimiento del boxeo local estaba en su apogeo, después de aquel período de mediocridad en el que incluso se organizaron varios campeonatos de boxeo amateur en el ring «nómada» que se instaló en el estacionamiento del Canal 3 de televisión y de los que salieron peleadores como Juanito Herrera, Antonio Benítez, «Babe» Luis, Jorge Cano, «Leoncito» Peralta, Paulino y Wilbert Canché, Román y Lalo Acosta, entre otros.

Luego de aquel encuentro por el título nacional, se concertaron otros de la misma categoría bajo diversas promociones, como la de Eljure-Solís, Pino-Barahona, William Abraham y Pronesa.

El 4 de agosto de 1973 un yucateco, por primera vez, buscó un campeonato mundial. Miguel Canto le disputó el cinturón mosca al venezolano Betulio González, en Maracaibo, Venezuela, pero perdió una decisión válida en 15 muy parejos asaltos. Un buen número de yucatecos asistieron al combate en dos aviones charters que se fletaron. El regreso fue triste, pero ya habría la oportunidad en que Canto cobrara venganza, ya como campeón mundial, y derrotara, con dos recitales de boxeo académico, a Betulio en Monterrey y en la propia guarida del ídolo sudamericano. Pero fue hasta el 7 de diciembre de 1974 cuando la empresa de los señores Luis Pino Cardeña y Carlos Barahona Fajardo, pudo organizar en Mérida la primera pelea por un campeonato mundial. La contienda se efectuó en la Plaza Mérida y Rafael Herrera, campeón mundial de peso gallo del Consejo Mundial de Boxeo, perdió la corona por KOT en el 4º round ante el tepiteño Rodolfo Martínez. Además, en la semifinal, el fajador local José Medina perdió el título nacional gallo, que meses antes había arrebatado a José Luis Soto, ante el también tepiteño José Murillo Medel.

Canto, campeón mundial. Por fin, un yucateco se coronó campeón mundial. La madrugada del 8 de enero de 1975, Yucatán se enteró que Miguel Ángel Canto Solís había realizado la proeza al vencer por puntos, en 15 tandas, al zurdo Shoji Oguma, en Sandai, Japón. El diminuto boxeador fue objeto de un gran recibimiento a su retorno.

Año y medio después de la hazaña de Canto, otro yucateco, Gustavo «Guty» Espadas, se adueñó del título mosca de la Asociación Mundial de Boxeo al derrotar en dramática pelea al invicto panameño Alfonso López, noqueándolo en el decimotercer capítulo después de derribarlo en cinco ocasiones y de haber estado abajo en la puntuación. Coincidentemente, al día siguiente, en Venezuela, Canto retenía su título del CMB al vencer por segunda vez por decisión a Betulio González. Pero lo insólito ocurrió cuando un tercer yucateco, Freddie «Chato» Castillo se ciñó el fajín universal minimosca del CMB al poner fuera de combate a Luis «Lumumba» en el round 14, el 19 de febrero de 1978, en Caracas, Venezuela. Por primera vez en los anales del boxeo yucateco, había tres campeones mundiales de este estado. Pero esta alegría duró poco. El 6 de mayo de 1978 Castillo perdió en Bangkog, Tailandia, ante el nativo Netrnoi Vorashing y, posteriormente, después de defender su título exitosamente en cuatro oportunidades, «Guty» Espadas perdió ante Betulio González el 12 de agosto del mismo año, en Maracay.

El 18 de marzo de 1979, en Pusán, Corea del Sur, Canto fue destronado por Chang Hee Park, en la que fue su quinta exposición del cetro. Meses después, Canto y Espadas trataron de recuperar sus coronas, pero ambos fracasaron. En 1988 Miguel Canto entró al Salón de la Fama del Boxeo a nivel mundial.

Otra corona. En la década de los ochenta, el 26 de septiembre de 1981, Juan Herrera se convirtió en el primer yucateco en coronarse campeón mundial de peso mosca de la AMB, al derrotar al panameño Luis Ibarra en 12 asaltos en el parque Santa Clara. El segundo fue Castillo, cuando dispuso de Prudencio Cardona.

Una de las noches tristes del boxeo se produjo el 1 de mayo de 1982, cuando después de haber defendido con éxito su título ante Betulio González, Juanito Herrera cayó ante el argentino Santos Laciar. En el fragor del combate, Herrera había sufrido la dislocación del hombro derecho y fue vencido por KOT por el de las Pampas en el decimotercer asalto. Esa misma noche ocurrió una tragedia que estuvo a punto de enlutar el boxeo local: Miguel «Pulgarcito» Leal, tras violento combate con el argentino Mario De Marco, estuvo a punto de perder la vida, pero la rápida y eficaz intervención del neurocirujano René Herrera le permitió al izamaleño su recuperación. La segunda titulación del «Chato» Castillo, ante Prudencio Cardona, fue una amplia decisión en 15 rounds el 24 de julio de 1982, pero perdió la corona en su primera defensa ante el dominicano Eleoncio Mercedes, el 6 de noviembre del mismo año.

Finalmente, el quinto campeón mundial yucateco fue Guadalupe Madera, que conquistó la gloria al derrotar al nipón Katsuo Tokashiki el 10 de julio de 1983 para lograr el título minimosca de la AMB. Yucatán perdió su postrer cetro universal cuando Madera cayó en Venezuela frente a Francisco Quiroz, el 19 de mayo de 1984.

En el resto de esa década, el único que logró disputar un título mundial fue Jorge Cano, quien pronto colgó los guantes. Los que más destacaron fueron Roger Arévalo, «Babe» Luis, Santiago Méndez, Javier y Fernando Várguez, José Juan Xool, Juan Diego Arjona, Víctor Villanueva, Luis Ruiz Lizarraga. Javier Várguez, a quien apodaban «Candelita», ganó el campeonato nacional mosca (vacante) el 17 de diciembre de 1988 por KOT en 6 a Jorge Cano en el Polifórum Zamná de Mérida y lo retuvo ante Santiago Méndez por KOT en 12, el 18 de febrero de 1989. Sin embargo, Méndez le arrebató el título el 9 de diciembre de ese año cuando lo derrotó por decisión.

En la década de los noventa los dos púgiles yucatecos más destacados han sido el «Candelita» Várguez y Santiago Méndez. Várguez le disputó el título mundial mosca de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), ante Michael Carbajal, en Las Vegas y perdió por decisión, pero el 12 de octubre de 1991 ganó por KOT en 2 a Javier «Olímpico» Juárez y conquistó en el Polifórum de Mérida el título Continental de las Américas (minimosca). El 20 de marzo de 1993, «Candelita» disputó el campeonato minimosca del «mundo hispano» y perdió por decisión en 12 frente al filipino Domingo «Pretty Boy» Lucas; en agosto 18 del mismo año reconquistó el campeonato mosca continental al noquear en 3 a Raúl Ríos, pero al año siguiente perdió la pelea por el cetro mundial paja del CMB, en México, D.F. También perdió en Miami, el 18 de junio de 1995, una decisión en 12 ante Manuel Jesús Herrera por el campeonato minimosca de la Federación Centroamericana del Caribe del CMB. Finalmente, el 1 de enero de 1998, Várguez perdió una decisión de 12 rounds ante Rubén Sánchez León, en Mexicali, por el campeonato mosca de Norteamérica de la AMB.

Por su parte, Santiago Méndez, que se coronó campeón mundial minimosca al derrotar a «Candelita» en una eliminatoria el 9 de diciembre de 1989, perdió ese título el 30 de marzo de 1990 frente a Raúl Ríos, en Culiacán y reconquistó ese campeonato el 15 de junio de ese año al vencer al mismo Ríos por puntos en 12 rounds, siempre en Culiacán. En octubre de 1990 perdió ese título ante José Antonio «Pepino» Pérez, por decisión en 12, en Poza Rica, Veracruz, y reconquistó el título continental el 27 de abril de 1991 al vencer por KOT en 8 a Macario Santos, en el Polifórum Zamná. El cetro continental lo volvió a perder el 13 de julio de 1991 frente a Javier «Olímpico» Juárez.

Empresarios y manejadores. Los principales empresarios, además de los mencionados, fueron  Leopoldo Castro Gamboa y Héctor Alonso Cauich. Los manejadores que desarrollaron el mayor número de boxeadores fueron Beto Rivero, René Villalobos, Jesús «Cholaín» Rivero, Adolfo Jiménez, Juan Herrera y Miguel Canto (después de retirados), Jorge Cano, Henry Vidal, Adrián «Benny» Mendicuti, Román Acosta, «Baby» Luis y Enrique Keb Baas.

La historia de la trayectoria hacia el campeonato mundial de Miguel Canto Solís puede revisarse minuciosamente en el libro Récord mundial, misión cumplida, de Eduardo Amer González, publicado por el Ayuntamiento de Mérida en enero de 1970.